domingo, 22 de agosto de 2010

ENSAYOS

LA ACCIÓN ESCAPA A LA INTENCIÓN

POR: HERNÁN VILLAMIL MORENO

¿Hay identidad cultural en Colombia entorno a la modernidad? ¿La historia del conocimiento científico y tecnológico en nuestro país ha sufrido de “entropía” para consolidar avances e innovaciones significativas? ¿Es el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación en tecnología un fin en sí mismo?
Un representante octogenario de esa expedición quedaba aún, eran como los últimos fulgores de la lámpara que se apaga. Era preciso aprovechar pronto de esos relámpagos lejanos de lucidez, de ese anciano, único depositario de la tradición científica de la Nueva Granada. Esta era la tarea que me había impuesto al recorrer las cercanías de Bogotá, recogiendo hierbas para llevarlas cerca del Molino del Cubo, donde vivía Mutis, a presentárselas para que me dijera los nombres, que casi siempre había olvidado, y que yo tenía la paciencia de despertar el recuerdo, leyéndoles el índice del Compendio Sistemático…única obra de botánica que poseía el discípulo dibujante sobreviviente de la expedición botánica tan afamada. Cuántas veces tenía que respetar el sueño del anciano para volver a comenzar la lectura de mis demasiadas largas columnas de nombres extraños para un principiante. De allí volvía a mi casa y por un orden inverso, del nombre así obtenido estudiaba en la obra completa… que había podido conseguir, los caracteres de la planta cuyos nombres había tratado con mucha pena de aprender de memoria, y trataba de descubrir el mecanismo de la clasificación y de familiarizarme con el método que había de seguir para poder encontrar uno mismo el nombre de la planta que ignora1.
Este párrafo - perteneciente al Botánico, Explorador y Médico colombiano José Jerónimo Triana y que es referenciado por la Socióloga y Magister en Historia Olga Restrepo - es una muestra de cómo el hacer ciencia en el siglo XIX era una tarea prácticamente tormentosa y que en casi nada se diferencia con respecto a nuestro momento actual; me refiero a los innumerables tropiezos que ha tenido la comunidad científica colombiana en sus avances, ya que inclusive, en esta
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1 RESTREPO, Olga. El tránsito de la historia natural a la biología en Colombia 1784-1936. Ciencia, Tecnología y Desarrollo, 1986. Vol.10. p. 3-4.

primera década del siglo XXI aún no se ha logrado una validación social para la ciencia en Colombia.
Indagar sobre la evolución histórica de la ciencia y la tecnología en Colombia y su impacto sobre la educación en tecnología, implica inicialmente remontarnos a la historia del conocimiento de nuestro país que, prácticamente, puede ser delimitada hasta los orígenes mismos de nuestra cultura. Nuestra época Precolombina logró formas terminadas de interpretación del Universo y se desarrolló un “saber hacer” y un “saber porqué hacer” de la época, para el aprovechamiento de su entorno y que aún, en nuestros días, se observa su trascendencia dando carácter a nuestra cultura que constituye nuestra nacionalidad. Sin embargo, la llegada de la cultura europea con su bagaje intelectual, científico y técnico determinó ese mestizaje cultural, y aquí sería interesante preguntarnos si realmente este inicio de Colombia en el “camino hacia la modernidad” nos permitió tener una “identidad cultural” en torno a ella y si de alguna u otra manera repercutió, en el transcurso de todos estos años referenciados, en su impacto actual sobre la ciencia, la tecnología y la proyección del país en la educación en tecnología.
Sabemos que Francisco José de Caldas, geógrafo, astrónomo y matemático y primer director del observatorio astronómico de Santafé de Bogotá, producto de la “Expedición Botánica”, despertó la admiración de Mutis y de Humboldt por sus investigaciones, aquí referencio una correspondencia con Mutis que terminaba así:
“…concluyo diciendo que ha ésta sigue un cajón con mis esqueletos, diseños y descripciones de plantas y de aves, entre ellas la Chinchona de Intac, con sus cortezas, con semillas de Polymnia. Remito también unos esqueletos de una Valea, que no difiere de la de vuesa merced sino de la falta de las estípulas. Mejía incluye a vuesa merced cuatro esqueletos de plantas que poseo…”2.
Se observa, que se iniciaba a partir de las élites científicas y culturales de la época cambios en su forma de conocer y entender la naturaleza y la sociedad; pero cambios “no casuales”. La historia nos cuenta que Mutis fue procesado por enseñar a Copérnico y esto no fue óbice para que el general Santander hubiese entendido que era indispensable construir la nueva nación con base en las leyes, la cultura y la ciencia, pero muchas veces se vieron interrumpidas estas intenciones por circunstancias ideológicas y culturales y que han pesado sobre el

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2 SAGASTI, Francisco. Esbozo histórico de la ciencia en América Latina. Ciencia y tecnología en Colombia. Bogotá: Biblioteca básica colombiana., 1978. p.45.


desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación en tecnología en nuestro país.
Los historiadores mencionan el caso de Mutis o el destino del Plan de Moreno y Escandón como dos de tantos casos que muestran hasta donde es arbitrario querer separar la práctica de la ciencia, de la dinámica social y cultural del país.
La Comisión Corográfica iniciada en 1850 fue otro esfuerzo consciente por conocer nuestro territorio, nuestros recursos y nuestras gentes y por organizar racionalmente el devenir de la sociedad. Si observamos, ya en la constitución de 1986 nuestro país decidió darse una identidad y construir la unidad nacional en donde se aprecian dos imágenes: la política y la geográfica. Más adelante, con La “revolución en marcha” de agosto 5 de 1936 se observa un esfuerzo estructurado en lo agrario y lo laboral además del apoyo a la ciencia y a la cultura que se conjuga para lanzar a Colombia por la vía de la ciencia y la tecnología.
Desde los años sesenta se ha dado en nuestro país un proceso de profesionalización del trabajo universitario basado en disciplinas científicas. Me refiero a la ingeniería en los albores de la Universidad Nacional. Su estudio y su ejercicio fue la motivación principal para estudiar las ciencias básicas y ha sido siempre la motivación para estudiar las ciencias propias ingenieriles. Para el Ingeniero colombiano Gabriel Poveda Ramos la historia de la ciencia y la tecnología se ha visto enfrentada a la necesidad de hacer una “historia de la innovación” y de la falta de material para llevarla a cabo, es decir otra vez: “la acción escapando de la intención”. Con respecto a la historia de la ingeniería en Colombia, Poveda Ramos comenta:
La realización de este trabajo [una historia de la ingeniería en Colombia], tropezó con numerosos problemas metodológicos, aparte de la falta tanto de una buena definición de la ingeniería como de una determinación clara de sus ciencias sustentadoras y constitutivas. Otro problema serio radica en que en las ciencias de la ingeniería se ha hecho muy poco en Colombia para innovar o ampliar su acervo de conocimientos. En rigor, puede decirse que la historia interna de esas ciencias en Colombia está prácticamente vacía de contenido. La misma ingeniería, como combinación, de todas esas ciencias y como ejercicio de ellas, ha sido poco original, poco creativa y una imitación casi total, y aprendida, del “estado del arte” en el plano mundial3.

Realmente, en una historia de la invención en ciencia y en tecnología Colombia prácticamente es invisible. Para muchos historiadores, la enseñanza y el ejercicio

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3 POVEDA, Ramos Gabriel. Ingeniería e Historia de la Técnicas. Bogotá, Colciencias, 1993, p.15.


de la ingeniería surgieron como un requisito interno para poder aplicar la tecnología mundial transferida.
Al transferir tecnología se adquiere un “modelo falso” de organización social, organizaciones socio-culturales distintas a las nuestras – lo que Álvaro Zamora4 en su libro “El otro laberinto” identifica como perspectiva antropológica de las cosas artificiales – que permiten formar una especie de actitud y de pasividad y hasta de subordinación ante estas transferencias. La consulta que he realizado sobre la evolución histórica de la ciencia y la tecnología en nuestro país me ha permitido deducir que ésta se enmarca no en política nacional sino en “recomendaciones e intereses” de organismos internacionales que simplemente ven la “necesidad de una adecuación” de nuestras instituciones, incluyendo las educativas a la ciencia y la tecnología y esta última muchas veces confundida con sus “productos” : transferencia de tecnología en donde un país “en desarrollo” se convierte en basurero de objetos y conocimientos tecnológicos obsoletos.
Es cierto que Colombia no tiene una historia que contar en el ámbito de la innovación, pero si tiene una historia bien armada en el uso de las tecnologías y esto ocurre precisamente por el fenómeno que acarrea la “transferencia” que yo afirmaría como la consecuencia que heredamos hace muchísimo tiempo desde que Colombia inició con esta modalidad. Transferencia que se vio reflejada en varios sistemas como por ejemplo, el ferroviario, el correo, la aviación, la siderurgia, lo textil, las hidroeléctricas, las termoeléctricas, y la navegación entre otras, y ya ubicándonos en este siglo XXI hasta en la transferencia de tecnología digital y satelital. Esto implica que nuestra evolución histórica de la ciencia y la tecnología y su impacto en todos los sistemas, incluyendo el educativo, deben además de considerar los diferentes procesos de difusión, adaptación y eliminación de tecnología, centrarse en los procesos de invención e innovación. Hay un trabajo futuro histórico para nuestro país en todos los ámbitos social, político, económico, educativo, industrial, etc., y es precisamente el enfoque de la innovación al que debemos apostarle. Ya sabemos que Colombia tiene una historia en la ingeniería como labor educativa y como ejercicio profesional, pero en la innovación está atrasada. Es aquí en donde debemos enfocar esfuerzos.
Las decisiones de las políticas estatales han tenido también influencia en los resultados del incipiente trabajo de investigación adelantada por la comunidad científica nacional. Prácticamente, el desarrollo científico y tecnológico en Colombia ha sido un desarrollo que en última instancia ha carecido de una voluntad política seria a nivel nacional, muchos intentos pero poca acción. Solo en los albores del siglo XXI nuestros gobernantes comienzan a reconocer el conocimiento como una sociedad.
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4 ZAMORA, Álvaro. Entre cosas artificiales. El otro Laberinto. Editorial Tecnológica de Costa Rica, 1997, p.23


La incipiente voluntad política nacional en pleno siglo XXI con respecto a los planes de desarrollo estatal, difícilmente podrá seguir afianzando y validando una comunidad científica y tecnológica que influya en las decisiones en lo que respecta a educación en tecnología. El panorama es poco alentador y el impacto que nuestra evolución histórica de la ciencia y la tecnología en Colombia le da a la educación en tecnología nos hace pensar que solo una gran transformación a nivel nacional nos hará cambiar nuestra manera de pensar y actuar científica y tecnológicamente.
Debemos reconocer que el problema de la ciencia, la tecnología y el impacto en la educación en tecnología es básicamente un problema cultural y no un problema instrumental, exige un esfuerzo de reflexión por parte de todos los estamentos, exige estudio e investigación sobre nuestros hábitos, actitudes y tradiciones culturales e institucionales.
Un impacto en la educación en tecnología debido a la evolución de la ciencia y la tecnología en nuestro país radica en que los actuales sistemas educativos y sus respectivos modelos no preparan para el emprendimiento tomándolo como sinónimo de creación, innovación y cultura, sino para el empleo, tomándolo como sinónimo de tareas reiterativas parciales y alienantes. El conocimiento tecnológico en pleno siglo XXI ha adquirido una altura que requiere un estudiante mucho más desarrollado intelectualmente. La educación en tecnología está sufriendo el impacto del “saber hacer” sobre el importantísimo y relevante “saber porqué hacer” que es su esencia en todas sus variadas definiciones.
Los grandes objetivos de la educación en tecnología en la escuela elemental, básica y secundaria, llámese por ciclos o no, deberían estar ya en la perspectiva de leer un objeto, poder utilizarlo, evaluarlo y rediseñarlo. El pensamiento divergente debe ser la estrategia a seguir en todas las aulas para que el impacto de ser exclusivamente usuarios de la tecnología se transforme en innovadores de ella. Innovar requiere de un altísimo nivel de las capacidades intelectuales y en los niveles de Pregrado y Postgrado no se aprecian porque precisamente desde los niveles más elementales el estudiante no se ha topado con el trabajo creativo e innovador continuo, reiterativo. La máximas inversiones del Estado deben estar es en estos niveles si se desea que nuestros futuros jóvenes y adolescentes sean competitivos en innovación.
La comprensión de la ciencia incluye el de los conceptos fundamentales de áreas disciplinares específicas o de énfasis y el manejo de “problemas débilmente estructurados” percibidos como necesidades y como problemas.
Debemos indagar por la incidencia en la cultura de las élites y de la gran masa, de las pocas empresas científicas y tecnológicas que se llevan a cabo actualmente en el país y de esta forma explorar si el “tejido cultural” está en consonancia con la racionalidad científica que permita comprender este mundo de usuarios tecnológicos en que vivimos.
La idea es que grandes masas de nuestra sociedad puedan acceder a los logros y beneficios de la ciencia, la tecnología y la educación en tecnología. La cultura base del país debe apostarle a tener elementos de la ciencia y la tecnología con un sentido de cotidianidad.
Hay dos caminos: Seguir como usuarios en educación en tecnología ó apostarle a la innovación.
¿Vamos a dejar que la acción escape a la intención?

jueves, 11 de marzo de 2010

INTERACCIÓN


Nuestra inteligencia no funciona en completo aislamiento. Nuestra inteligencia funciona en resonancia. Interactuamos con todo lo que nos rodea y lo más importante. transmitimos conocimientos a través de culturas. Nuestra inteligencia se completa con la interacción social utilizando el entorno, a través de la fabricación de ARTEFACTOS. Las interacciones afectan nuestra manera de obrar seleccionando nuestros cuestionamientos y las fuentes de búsqueda. Los problemas de interacción comparten propiedades con los ARTEFACTOS.